Usuari:Arnaugir/Traduccions4

< Usuari:Arnaugir
De Viquipèdia
Jump to navigation Jump to search

Críticas y controversias[modifica]

Filosofía de vida y enseñanzas[modifica]

La Madre Teresa ha sido tildada por uno de sus detractores, Christopher Hitchens, de tener una visión fundamentalista dentro de la propia ortodoxia de la Iglesia. Durante el Concilio Vaticano II, encabezó la oposición a cualquier reforma de la Iglesia católica. Según ella, lo que se necesitaba era más trabajo y más fe, no una revisión doctrinal.[1] Por otra parte, una cuestión clave en la crítica a sus enseñanzas es su prédica constante del consuelo y el conformismo. Después de la explosión de la planta química de la multinacional Union Carbide en Bhopal (India), se presentó inmediatamente en el lugar de la tragedia, donde 2.500 personas habían muerto. «Perdonad, perdonad, perdonad», repitió nada más al bajarse del avión, sin motivar a que los afectados iniciaran acciones legales o se persiguiera a los culpables.[2] «Estás sufriendo como Cristo en la cruz, así que Jesús te debe estar besando», le dijo Teresa de Calcuta a un enfermo de cáncer que se retorcía de dolor ante las cámaras. Desde su lecho, le respondió: «Por favor, dígale que pare de besarme».[3] Esto último fue objeto de críticas igualmente pues Teresa sentía que el sufrimiento en las personas las hacía acercarse más a Jesús.[4]

A este planteamiento respondió el doctor en sociología William A. Donohue, presidente de la Liga Católica por Derechos Religiosos y Civiles en los Estados Unidos:

« Hitchens también odia el itinerario de la Madre Teresa, alegando que hay un motivo político para sus viajes. Por ejemplo, en 1984 ella fue a consolar a los que sufren en Bhopal después de una explosión química de la Union Carbide. Mientras estaba allí, ella pidió se perdonara a los responsables de la planta (el gobierno de la India tenía mayormente la culpa, a pesar de que Hitchens, un empedernido anti-capitalista, no puede admitir esto). Entonces, ¿qué hace Hitchens con esto?

Él se sintió grandemente ofendido en el derecho de ella (Teresa de Calcuta) de pedir por perdón, cuestionando quién la «autoriza» a dispensar semejantes virtudes en primer lugar. Para Hitchens, su negativa a responder esta pregunta (no importa que a ella nunca le hubieran formulado la pregunta en primer lugar) es una prueba positiva de que su viaje «se interpreta como un ejercicio apresurado en el control de daños». ¿Control de daños para quién? ¿Para la Union Carbide? ¿Tiene Hitchens siquiera una fotografía (conjunta) de la Madre Teresa y de un funcionario de la Union Carbide para mostrar?

»
William A. Donohue, marzo de 1996.[5]

Por otra parte, no se dejó intimidar por las críticas acerca de su firme posición contra el aborto y el divorcio diciendo: «No importa quién lo dice, deben aceptar con una sonrisa y hacer su propio trabajo». Igualmente, su oposición a la inseminación artificial y el uso de anticonceptivos fue objeto de críticas; en sus palabras: «Yo no le daría un bebé de una de mis casas en adopción a una pareja que usa anticonceptivos. Los que usan anticonceptivos no comprenden el amor».[6]

Las opiniones de los hindúes respecto de la Madre Teresa no eran uniformemente favorables. El importante partido político Bharatiya Janata Party, se opuso a la Madre pero la elogió después de su muerte, enviando un representante para su funeral. La organización Concejo Mundial Hindú, en cambio, se opuso a la decisión del gobierno de realizarle un funeral de Estado. Incluso, un recordatorio de la revista Frontline negó unas acusaciones propiciadas por Giriraj Kishore como «completamente falsas» y se publicó que lo que habían hecho «no influye en la percepción pública de su trabajo, especialmente en Calcuta». El autor del homenaje, a pesar de alabar su «desinteresada atención», su energía y vitalidad, fue crítico de sus campañas públicas en contra del aborto.[7]

Atención a los enfermos[modifica]

« La Madre Teresa confía más en la providencia que en la medicina. »
— Dr. Robin Fox[3]

La calidad de la atención ofrecida a los pacientes con enfermedades terminales en los hogares para moribundos fue criticada igualmente por la prensa médica. El doctor Robin Fox, de la revista médica The Lancet, hizo referencia a la insuficiencia de médicos, de tratamientos sistemáticos y de analgesia, mientras que Mary Loudon del British Medical Journal, reportó la reutilización de agujas hipodérmicas, malas condiciones de vida, incluyendo el uso de agua fría para el aseo de los refugiados y un mal enfoque sobre la enfermedad y el sufrimiento, ya que se inhibió el uso de variados elementos indicados para la atención médica moderna como así también el diagnóstico sistemático.[8] El doctor Robin Fox, editor de The Lancet, tras su visita a los centros de Calcuta en 1994, constató que a los pacientes no se les diagnosticaban las enfermedades ni se les administraban analgésicos eficientes. Describió la atención médica como «fortuita, con voluntarios sin conocimientos médicos que tuvieron que tomar decisiones sobre el cuidado del paciente debido a la falta de médicos». Señaló que su orden no distinguía entre los pacientes curables e incurables, motivo por el cual gente que podía sobrevivir corría el riesgo de morir por infecciones o falta de tratamiento.[9]

El autor de un periódico católico, David Scott, escribió que la Madre Teresa se «limitó a mantener viva a la gente en lugar de luchar contra la pobreza en sí».[10] A su vez Sanal Edamaruku, presidente de la organización Rationalist International, criticó por escrito el hecho de que en algunos casos no otorgaban analgésicos en sus casas para moribundos y que podían oírse los gritos de sufrimiento por parte de la gente que tendría gusanos en sus heridas abiertas sin obtener alivio del dolor. En un principio, los analgésicos fuertes, incluso en los casos difíciles, no se daban.[11]

En respuesta a las críticas de Robin Fox, y comentando explícitamente el tema de la disponibilidad de analgésicos, tres investigadores de instituciones inglesas (David Jeffrey, Joseph O'Neill y Gilly Burn) que acreditan trabajos científicos sobre la práctica de la medicina en la India, escribieron en la revista médica The Lancet: «Incluso en 1994, la mayoría de los pacientes con cáncer vistos (en la India) no tenían acceso a ninguna analgesia, debido a la falta de medicamentos adecuados, de conocimiento acerca del uso de los medicamentos por parte de los médicos, como así también, en algunos casos, el desconocimiento sobre el manejo del dolor, agravado por la falta de recursos. La Madre Teresa es digna de elogio por, al menos, ofrecer bondad. Si Fox fuera a visitar las principales instituciones que están a cargo de la profesión médica en la India, rara vez vería él limpieza, atención de heridas y llagas, o bondad. Además, la analgesia podría no estar disponible».[12]

Colette Livermore, una ex misionera de la caridad, describió las razones por las cuales abandonó la congregación en su libro Hope Endures: Leaving Mother Teresa, Losing Faith, and Searching for Meaning. Según la propia Livermore, encontró lo que la religiosa denominó la «teología del sufrimiento», a la que definió como defectuosa. Sin embargo, calificó a Teresa como una persona buena y valiente. Aunque ella instruyó a sus seguidores sobre la importancia de la difusión del Evangelio a través de acciones en lugar de lecciones teológicas, Livermore no podía conciliar esto con algunas prácticas de la organización. Los ejemplos que citó fueron negarse innecesariamente a ayudar a los necesitados cuando éstos se acercaron a las monjas en un momento equivocado de acuerdo con sus agendas de horarios y desalentar a las monjas de buscar la formación médica para tratar las enfermedades que enfrentaban (con la justificación de que Dios permite a los débiles e ignorantes).[13]

Chatterjee confesó que la Madre y sus biógrafos oficiales (entre los que más se destacan, Navin Chawla) se habían negado a colaborar en sus investigaciones y que Teresa no pudo «defenderse» de la cobertura crítica de la prensa occidental, dando como ejemplo el informe publicado por el diario británico The Guardian, que atacó la condición de sus orfanatos, y del documental Mother Teresa: Time for Change?, que fue difundido en varios países europeos.[14]

Donaciones y vínculos[modifica]

Otras críticas de Hitchens estuvieron relacionados con los orígenes de algunas donaciones y las personas con quienes se vinculó. La religiosa aceptó dinero de la familia Duvalier (François Duvalier y su hijo Jean-Claude fueron dictadores de Haití) y los elogió públicamente. En el programa de la CBS Sixty Minutes afirmó públicamente de Michèle Bennett, esposa de Baby Doc: «Nunca he visto a los pobres ser tan familiares con sus jefes de Estado como lo son con ella. Para mí es una bella lección». Las imágenes de Teresa de Calcuta pronunciando estas palabras fueron reproducidas durante al menos una semana por la televisión pública haitiana.[15] A ello replicó Donohue:

[[Archivo:Missionaries of Charity in Haiti.jpg|thumb|220px|left|Las Misioneras de la Caridad en Haití.]]

« La Madre Teresa ha asistido a los enfermos y a los pobres de todo el mundo. Ella no escoge a qué países ir sobre la base de la política interna, y esto explica por qué ella ha visitado tanto naciones represivas de derecha, como Haití, como naciones represivas de izquierda, como Albania. Hitchens no puede digerir esto y acusa a la Madre Teresa de servir a dictaduras. Ahora bien, si se ha de seguir su lógica aquí, entonces la mayoría de trabajadores del Cuerpo de Paz y el personal de la Cruz Roja son culpables de cortejar a los déspotas. »
William A. Donohue, marzo de 1996[5]

Hitchens también señaló que la Madre Teresa aceptó 1,25 millones de USD de Charles Keating, quien también le concedió el uso de un avión y portaba un crucifijo que ella le diera.[16] Según Hitchens, Teresa lo apoyó después de su detención enviando una carta al juez del caso: «No sé nada de los negocios de Charles Keating. Solo sé que ha sido generoso con los pobres de Dios». Hitchens escribió que el fiscal Paul W. Turley habría quedado perplejo al leer la carta manuscrita de Teresa de Calcuta. En enero de 1992, Charles Keating, el «rey de los bonos basura», había estafado a 17 000 pequeños inversores en uno de los mayores escándalos de Estados Unidos. Según Hitchens, la justicia no atendió la que él llamó «petición de clemencia» de Teresa de Calcuta, y Keating fue condenado a 10 años de cárcel. En Calcuta, la directora de las Misioneras de la Caridad habría recibido una carta del fiscal en la que se le informaba de la naturaleza del dinero estafado: «Le ruego que devuelva el dinero que robó Keating a las personas que lo ganaron con su trabajo.[17] La Madre Teresa no contestó.[18] Pero William A. Donohue replicó a Hitchens:

« Keating dio a la Madre Teresa un millón y cuarto de dólares. No le importa a Hitchens que todo el dinero se haya gastado antes de que nadie supiera de los embustes de Keating. Lo que importa es que la Madre Teresa dio a los pobres una gran cantidad de dinero tomado de un hombre rico quien más tarde fue a la cárcel. Pero el mayor crimen (de Teresa), según Hitchens, fue escribirle una carta al Juez Lance Ito [...] «en busca de clemencia para el señor Keating». [...] Pero ella no hizo nada de eso: [...] no escribió una misiva «en busca de clemencia». «No sé nada sobre el trabajo del señor Charles Keating», dijo la Madre Teresa, «o de su negocio o de los asuntos que ustedes están tratando.» A continuación, ella explica su carta diciendo: «El señor Keating ha hecho mucho para ayudar a los pobres, es por eso que me dirijo a usted en su nombre.» Ahora bien, es algo verdaderamente notable que esta referencia por escrito de alguien que se presumía inocente en ese tiempo, deba ser motivo de condena. Revela más acerca de Hitchens que de su tema, al estigmatizar la carta como un llamamiento a la «clemencia». No era nada de eso, pero esto poco importa a alguien lleno de rabia. [...] Hitchens no fue descuidado en esto, simplemente deshonesto. Él sabe muy bien que hay un mundo de diferencia entre pedir dinero a los ricos y trabajar para ellos. »
William A. Donohue, marzo de 1996[5]

En 1996, Irlanda celebró un referendo acerca de si su Constitución debería seguir prohibiendo el divorcio. La Madre Teresa tomó un avión desde Calcuta para apoyar la campaña a favor del voto negativo. Sin embargo, ese mismo año Teresa concedió una entrevista en la que decía que confiaba en que su amiga Diana de Gales fuera más feliz una vez que se hubiera librado de lo que evidentemente era un matrimonio desafortunado.[19]

En el primer aniversario de su deceso, la revista alemana Stern lanzó un artículo que hablaba sobre las cuestiones financieras y el gasto de las donaciones. La prensa médica realizó críticas derivadas de diversas perspectivas y prioridades sobre las necesidades de los pobres.[8] Otros comentarios provinieron de Tariq Ali, un miembro del comité de la editorial New Left Review, y del periodista de investigación irlandés Donal MacIntyre.[20] Christopher Hitchens y la revista alemana Stern expresaron que la Madre Teresa no centró el uso del dinero en la reducción de la pobreza o en la mejora de las condiciones de sus centros, sino que lo utilizó para la apertura de nuevos conventos y el aumento de la labor misionera.[1] William A Donohue repuso a Hitchens:

« :[...] la Madre Teresa llega a los pobres, no por sentimentalismo, sino por amor. No importa qué tan empobrecidos y degradados estén los pobres, siguen siendo hijos de Dios, todos los cuales poseen dignidad humana. Esto no es algo que Hitchens pueda aceptar. [...] él no puede comprender cómo la Madre Teresa puede consolar a los enfermos terminales, diciendo: «Usted está sufriendo como Cristo en la cruz.» [...] ¿Por qué odia Hitchens a la Madre Teresa? Al igual que la Madre Teresa, Hitchens está preocupado por la pobreza. A diferencia de ella, él no hace nada al respecto. Lo que más le molesta es que el mayor campeón del mundo de los desposeídos sea una modesta monja. »
William A. Donohue, marzo de 1996[5]
  1. 1,0 1,1 Hitchens, Christopher. «Mommie Dearest» (en inglés), 20-10-2003. [Consulta: 21 juny 2011].
  2. Hitchens, 1995, p. 87.
  3. 3,0 3,1 «Teresa del poder», artículo de José M. Bustamante publicado en el periódico español El Mundo el 31 de diciembre de 1995.
  4. Byfield, Ted «If the real world knew the real Mother Teresa there would be a lot less adulation». Alberta Report, 24,  1997.
  5. 5,0 5,1 5,2 5,3 Donohue, William A.. «Hating Mother Teresa» (en inglés). Catalyst, marzo 1996. Arxivat de l'original el 30 de noviembre de 2015. [Consulta: 27 agost 2011].
  6. Error de citació: Etiqueta <ref> no vàlida; no s'ha proporcionat text per les refs amb l'etiqueta credo1
  7. Error de citació: Etiqueta <ref> no vàlida; no s'ha proporcionat text per les refs amb l'etiqueta Frontline
  8. 8,0 8,1 Loudon, Mary. (1996) The Missionary Position: Mother Teresa in Theory and Practice, Book Review, BMJ vol. 312, no. 7022, 6 de enero de 2006, pp. 64–5. Consultado el 20 de junio de 2011.
  9. Fox, Robin (1994). «Mother Theresa's care for the dying». The Lancet 344 (8925), pp. 807-8
  10. Scott, 2005, p. 7.
  11. «Sanal Edamaruku: "India has no reason to be grateful to Mother Teresa"» (en inglés). Consultado el 28 de abril de 2011.
  12. «Mother Teresa's care for the dying». The Lancet, 344, 8929,  1994 [Consulta: 16 agost 2011].
  13. «KERA's Think Podcast: Leaving Mother Teresa, Losing Faith, and Searching for Meaning» (en inglés). 15 de diciembre de 2008. Consultado el 28 de abril de 2011.
  14. Chatterjee, Aroup. «Introduction to The Final Verdict» (en inglés). Consultado el 28 de abril de 2011.
  15. Hitchens, 1995, p. 5.
  16. Hitchens, 1995, p. 65.
  17. Hitchens, 1995, p. 68-70.
  18. Hitchens, 1995, p. 4,65/71.
  19. Hitchens, 2007, p. 7.
  20. MacIntyre, Donal «The Squalid Truth Behind the Legacy of Mother Teresa». New Statesman, 134,  2005.